Emitido 05.03.2010 13:27:33 UTC
Actualizado 05.03.2010 15:16:37 UTC
Mitat Çelikpala
Las fuerzas de la OTAN realizaron la operación militar más grande desde 2001 en Afganistán. "Mustarak" es el nombre clave de la operación lanzada el 13 de febrero por una fuerza de 15.000 efectivos. El Talibán, que sigue su resistencia, realiza ataques con bomba en cuatro esquinas del mundo.
La OTAN ejecuta la operación militar más comprensiva con posterioridad a 2001. Los soldados afganos acompañan a las fuerzas de la OTAN compuestas mayoritariamente por los soldados estadounidenses. El objetivo de la operación llamado "Mustarak" iniciada el 13 de febrero es controlar las ciudades de Marjah y Nad Ali de la provincia de Helmand, que se describe como el corazón del narcotráfico. Se ha declarado que se ha completado con éxito la operación una vez que se izó la bandera afgana el 26 de febrero. La ceremonia de izar la bandera contó con la asistencia de los máximos dirigentes de la OTAN y afganos. "Se trata de un día histórico, un nuevo comienzo", expresó el comandante estadounidense el general Nicholson, en su discurso pronunciado en la ceremonia. Se alega que se ha controlado un gran número de campamentos del Talibán.
A pesar de todas esas declaraciones, las noticias de que el Talibán mantenga sus actividades en algunas regiones de Marjah, impiden la declaración oficial de victoria de la OTAN en la región. Las fuerzas de coalición pronostican que se escondan entre 400 y 1000 resistentes, 100 de los cuales son guerreros extranjeros. Se considera que el aspecto más polémico de las operaciones realizadas por las fuerzas de la OTAN es las caídas de los civiles. Una gran parte de gente se vio obligada a abandonar Marjah donde viven cerca de 125.000 personas y las aldeas colindantes. El prefecto regional anunció que se han desalojado más de mil familias de la región. El prefecto afirmó que esas familias se refugian y reciben ayuda en Lashkar Gah, la ciudad más grande de la región. De todas maneras, las muertes de civiles se comentan como el fracaso de las fuerzas de la OTAN. El Talibán reivindica que los guerreros se replegaron para impedir que no sufran daños los pueblos civiles. Tras la operación se pretende restaurar la presencia del ejecutivo de Kabul en la región, asegurar la seguridad, suministrar electricidad a la ciudad y prestar servicios de agua potable y otros servicios públicos.
Por otro lado, siguen atentados suicidas en cuatro esquinas del país. Últimamente al menos 19 personas murieron en una serie de explosiones y conflictos sucesivos perpetrados en la capital afgana de Kabul. Previo a esos ataques, el 18 de enero un grupo armado llevando bombas tomó bajo control una región en el centro de la ciudad lanzando un ataque contra los edificios oficiales y centros comerciales en Kabul. 12 personas fallecieron en los sucesos.
Talibán reivindicó la autoría de todos esos asaltos. El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, pidió a los militantes del Talibán a renunciar a sus acciones violentas por la Operación "Mustarak" e integrar a la vida social para el bienestar del país, según la declaración escrita de la Presidencia Estatal. Karzai, que recientemente reitera con mucha frecuencia su llamamiento, había dicho también en la conferencia sobre Afganistán realizada con la asistencia de unos 60 países el 28 de enero en Londres que iba a proponer oportunidades de dinero y trabajo a los militantes del Talibán para que se integraran a la vida social dejando la lucha armada.
Las operaciones de la OTAN y los llamamientos de Karzai están destinados a asegurar la paz y estabilidad en el país además de la soberanía de la administración de Karzai previo a las elecciones generales previstas a celebrar a mediados de este año en Afganistán.